TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

  • Incrementar tamaño de la fuente
  • Tamaño de la fuente predeterminado
  • Decrementar tamaño de la fuente

MÉRIDA, VENEZUELA. Manual enciclopédico al fraude y a la desvergüenza taurina

Correo Imprimir PDF

Vergonzoso saldo orejero sin criterio en la cuarta de feria

 

Una parodia y lamentable espectáculo el que se apreció ayer en el curso del festejo, con un palco presidencial amparando el gran fraude y timo que supuso el corte de siete orejas y dos rabos.

Gran lleno ha registrado ayer la plaza de toros emeritense… una pena la falta de seriedad del palco presidencial a la hora de premiar lo sucedido en el ruedo.


RUBÉN DARÍO VILLAFRAZ

@rubenvillafraz

Fotos: Aníbal García Soteldo

 

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de Toros Monumental “Román Eduardo Sandia”

Lunes 27 de febrero de 2017.

IV corrida de la XLVIII Feria del Sol

Con poco más de tres cuartos de plaza, casi rozando el lleno, en tarde fresca y entoldada, se han lidiado reses de la ganadería LOS RAMÍREZ (Ricardo Ramírez) en su conjunto anovillados, faltos del peso anunciado en la tablilla, descastados, a menos y doliéndose al castigo en varas, resaltando por su borreguil nobleza los corridos en 1º y 4º lugar, siendo premiado incomprensiblemente con la vuelta al ruedo el corrido en 3º, «Giraldero» N° 276.

Pesos: 440, 450, 450, 460, 440 y 440 kilos

 

RAFAEL ORELLANA

(Catafalco y oro con cabos negros)

Silencio, dos orejas y rabo y una oreja

 

DANIEL LUQUE

(Luto y oro con cabos blancos)

Silencio, dos orejas y rabo y dos orejas

 

INCIDENCIAS: En banderillas destacó Mauro David Pereira y Raúl Caricol y en la vara un buen puyazo de Álzate. *** Esta crónica la puedes complementar con fotos y otras notas a través de www.ruben-villafraz.blogspot.com

Numerosa presencia de aficionados tovareños el día de la actuación de su torero insigne en arenas nacionales, Rafael Orellana, que ha rayado a un gran nivel, pese a sobredimensionamiento de lo que realizado en la arena..

 

No hay duda alguna que por tardes de tanta mentira y planificado atentado contra la integridad al respeto que debe contar la fiesta brava, es que nuestra tauromaquia en Venezuela esté en el sitial que se haya. No se concibe que para estar bien congraciado con la empresa/ganadero de turno el palco presidencial sea alcahueta a lo más bajo en la que se puede incurrir en el lio del toro: fraude. Creo, que esta palabra no exista en el léxico de quienes son facultados para generar criterio ecuánime e impartir autoridad, fundamentos estos últimos que faltaron en la pachanga que supuso el balance artístico de la corrida de ayer.


El sevillano Daniel Luque, por el balance de trofeos es el triunfador de la feria, con cuatro orejas y un rabo, lo que le hace desde ya a serio candidato al Sol de Oro 2017

Toros escasos de presencia, remate, trapío en general, con la guinda del pastel el último de la función, un verdadero desecho de camada, impresentable, a los que les falto casta, fondo y bravura en el caballo. Pero la nobleza en distintos grados que sacaron a relucir permitió que los espadas actuantes por momentos dejaran esbozos de faenas, pues como tal no hubo una completa para semejante rifirrafe de orejas que se endilgó en otorgar el bondadoso Jorge Bustamante, quien parecía una tómbola mostrando pañuelos de todos los colores a granel. Verdadero desmadre señores.

Rafael Orellana veló armas desde el minuto 1 de actuación en las dos largas cambiadas con la que recibió al anovillado que abrió plaza, para luego tras dos picotazos, lucirse en quite por caleserinas. La faena de muleta sería una intermitencias de pases, primero por la diestra, templándole y dosificándole altura para no terminar echando por tierra las escasas fuerzas. Peor condición tuvo el animal por la zurda, pitón por donde se llevó volteretón, de la que se repuso con manifiesto dolor, siempre buscándole el bulto al torero, lo que hizo que tras un espadazo defectuoso y dos descabellos se le silenciara.

A porta gayola recibió su segundo, para cuidar en varas las nobles embestidas que fueron adornadas con un gran par de Salvador Moreno. Brindaría al grandeliga tovareño Johan Santana, a quien su corte de seguidores deberían aconsejarle recibir los números brindis desde la barrera, pues es una falta de respeto su intromisión en el ruedo, lugar en estos momentos de la lidia para toreros o en su defecto ganadero. Y así comenzaría faena Orellana, ante las embestidas ásperas de un ejemplar, donde destacó la entrega y firmeza de sitio para hacerse y domeñar tal defecto, en especial por el pitón derecho, lado por donde basó la mayoría del trasteo, el cual adornaría con excesivos pases y rodillazos a la galería que le deslucen. El espadazo trasero y perpendicular dio pie a la concesión abrupta y exorbitada de las dos orejas y el rabo, así como como la incomprensible vuelta al ruedo al mansurrón. Y comenzaba el show de “bondadoso” Bustamante desde la pajarera presidencial.


El que cerró su lote fue otra labor de intermitencias y muletazos aislados de gran mérito ante un descastado burel al que nuevamente aplicó toreo a la galería como fundamento, para luego de un pinchazo trasero y hacer doblar al animal cuando intentaba cuadrarlo de nuevo para intervenir, cortar sorpresivamente otra oreja factoría de “bondadoso” Bustamante, ante la rechifla de varios aficionados cuerdos del numerado de sombra, lo que hizo que por vergüenza el torero se la guardada dentro de la chaquetilla.


No las tuvo consigo en su primero del lote el sevillano Daniel Luque. En el capote y en varas el animal poco hizo presagiar posibilidades, dada su manifiesta tendencia a salir suelto y con la cara por las nubes del muletazo, abreviando.

Más entregado y firme se le vio con el que hizo cuarto, animal de más opciones a pesar de su limitada entrega con las telas, en las que se desgranó toreo de filigrana, haciendo gala de toques sutiles y airosos entradas y remates de series por ambas manos, en especial por la derecha, que calaron en el ánimo festivalero de la parroquia. La estocada trasera y desprendida hizo rodar sin puntilla al jabonero morlaco, para desatarse la pañolada donde la nuevamente “bondadoso” Bustamante conceder con la ligereza que le caracterizo ayer las orejas, el rabo, y cuidado hasta su corbata, en consonancia con el festín de pañuelos asomados. Sin duda para coger palco…

El que cerró la verbena, un astado de reprobables hechuras, que debió ser rechazado de plano en el reconocimiento veterinario, se entretuvo Luque de jugar al toro, ante las bobaliconas embestidas del morucho astado que se prodigo en series por ambas manos, como si estuviera en el patio de su casa, lo que aunado al ambiente triunfalista y los tragos de más de muchos en la plaza, dio pie que tras la estocada trasera con la que despachó al feo novillote, se le premiara con las dos orejas, y que siga la fiesta pues…

Seria reflexión en tarde como estas es el grave error que se comete en rebajar lo que es la categoría de una plaza. Si por las orejas que se entreguen de más se piensa que estas dan eco a una feria se está muy equivocado, reflejo posterior a la falta de respeto que le dan a nuestras ferias venezolanas.

Última actualización en Martes, 28 de Febrero de 2017 19:50