TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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Desde Bilbao, "Los Timbales" de Paco Cerezo: "La suerte de matar, en largo y por torcido"

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El otoño es un tiempo hecho a la medida de la meditación.

La reflexión tan necesaria para corregir defectos y, a veces, hasta para pulir virtudes.

La gente del toro no podía ser menos.

Así la afición comienza a sacar punta a lo que ha sido la temporada, y los que manejan el tinglado, a entonar el mea culpa.

El Señor, en su infinitia misericordia, seguro que los perdona.

Uno también medita, si bien de vez en cuando, y querría sacar a relucir la suerte de matar.

La suerte suprema lleva décadas en caída libre, diría en peligro de extinción.
La hora de la verdad, la más bella y emocionante cuando se hace como mandan los cánones, y un cuento tártaro de la manera que en general se hace empleo de ella.

Es necesario salir en defensa de la suerte reina de la Fiesta, antes de que entre todos nos la carguemos.

Por que gran parte de la culpa de la deficiente manera de estoquear los toros la tenemos los aficionados, críticos, colaboradores y anexos. La hora de la verdad, que fuera en corto y por derecho, se ejecuta en largo y por torcido en la inmensa mayoría de las veces.

La gente lo admitimos. Así que tira "pálante"...

Es una lástima como va degenerando tan bella suerte, la única en que el torero pierde la cara al astado, aumentando la emoción, acelerando los pulsos...

Pero quien sale de veras perjudicado con esta mala ejecución de la suerte es el Presidente.

Caiga donde caiga el sable, la concurrencia pide la oreja, que concede el presidente a regañadientes por cumplir con el reglamento.

Petición mayoritaria, oreja al esportón.

Pero el cristo viene si el público exaltado como la legión pide las dos orejas, aunque casi siempre venga precedido de una mala ejecución y por ende, mala colocación.

Aquí nos ponemos de acuerdo crítica y público para abroncar al usía.

El público por que sí, por que paga.

La crítica más ladína, echa mano de la falta de sensibilidad cuando no acompaña con alguna lindeza o golpe bajo.

Debemos de trabajar todos, remar en la misma dirección, que se dice mucho ahora, aunque yo no he remado en mi vida, pese a ser de puerto. Pues vamos a remar.

Empezando por lo más elemental, refrescándolo, poniéndolo al día, como mandan los cánones.

Del volapié y la suerte de recibir, tan distintas, estamos haciendo una mala venta.

Vemos cómo el volapié ha tomado tantas variantes que ya se aceptan como buenas si la espada es eficaaz.

Ahí entran ya matar a capón, al hilo del pitón, el aquí te cojo y aquí te mato. Con el toro sin cuadrar, mal cuadrado o descuadrado del todo.

Lo de la suerte de recibir ya es clamoroso.Es atropellar la razón. Generalmente, de recibir solo tiene el nombre, ya que son toros matados al encuentro, enfrontillado, a topa carnero...

No debemos olvidar que para matar recibiendo, hay que colocarse en la suerte de recibir, marcar los tiempos... y esperar.

Lo tenemos casi olvidado por sabido.

Otra versión que vendemos es la estocada corta por una casi entera, cuando la corta está entre el pinchazo hondo y la media.

Total, que entre todos estamos haciendo una nueva tauromaquia, que no mejor que la clásica, que quizá sepa más añeja.

"Esto es mú complicao", que dicen los toreros cuando quieren dar importancia a la profesión...
Última actualización en Sábado, 03 de Diciembre de 2016 17:37