TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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Desde Bilbao, "Los Timbales" de Paco Cerezo: "Entre el clasicismo y el modernismo"

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Ví por encima del hombro (cosa que no debe hacerse) el títular de una página que leía el de delante, estábamos en el metro donde todo el mundo lee algo, excepto los adictos al telefonillo, en el que decía:

Clasicismo o modernismo, refiriendose a la cartelería taurómaca. Inevitablemente empiezas a pensar en cual sería tu postura.

Algo así como dar tu opinión sin que te  lo pidan, tal y como se lleva en el país desde tiempo inmemorial.

Siempre he contemplado el cartél de toros como el arte hecho anuncio, deslumbrante, atractivo, luminoso.

En él, la belleza de cualquier lance del toreo, donde el diestro derrocha arte o poderío frente a la cara del toro, engrandecida por el brillante colorido que añade la mano del pintor.

Es como una invitación a acudir a los toros.

El clasicismo en estado puro.

El modernismo es otro sumario.

Llevan ya bastantes años incidiendo en este tipo de cartelería. Como todos los comienzos, fue tímido, pero hoy es muy a tener en cuenta.

Ya compite con el tradicional, con el cásico, al que parece imponerse.

Nos guste o no.

Particularmente, y como opinar es gratuito, me parece un despropósito.

La mayoría es ininteligible, cuando no invisible, por lo menos entre la gente del toro.

Bilbao, uno de los tres pilares de la Fiesta, hace demasiados años que se ha echado en brazos del modernismo.

Sus carteles de las Corridas Generales son vanguardistas a más no poder.

Lo que fue movimiento, se ha convertido en estático, no hay más que verlos.

Madrid, la Catedral del Toreo, tampoco se ha librado de los pinceles del modernismo, que es un abrir puertas de par en par a esta cartelería.

Sevilla tiene un color especial y por ello merece un mejor trato, aún en carteles taurinos.

Recuerdo con pavor un cartel anunciador con el esquema de un toro atravesado por un estoque, a mi particular modo de ver o interpretar este anuncio.

Más apariencia de pincho moruno que de toro de lidia no comestible.

Si las plazas emblemáticas abren sus puertas al modernismo, es franquear la entrada a todas las demás.

Modernismo si, pero taurinismo siempre.

El campo del toro es inmenso para buscar y obtener motivos llenos de belleza que llevar a los lienzos.

¿Modernismo?...Pues si.

Pero con moderación, sin olvidar las reglas de la pureza en la cartelería.