TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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Desde Bilbao, "Los Timbales" de Paco Cerezo: "La coraza de los presidentes"

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Está fuera de toda duda que los toreros acaparan la atención de público y crítica.

El personaje recurrente es el presidente.

El Usía suele ser el pararrayos donde descarga la ira del público y la presa a devorar por la gente del toro, periodistas, comentaristas y enterados, que hay muchos.

Es un personaje indefenso ante todo tipo de inclemencias.

Por eso se dan un halo de importancia, como de estar por encima del bien y del mal.

Es como una coraza invisible, pero solo para impresionar, consa que no consiguen casi nunca.

El personaje suele pasar inadvertido, salvo algún cataclismo.

Pero hay tres lugares en los que estan en el punto de mira desde el momento inicial.

Madrid, Bilbao y Pamplona, donde para evitar pasar inadvertido el presidente va tocado con un impecable sombrero de copa.

El presidente de la Monumental de las Ventas coloca delante de sí, en el antepecho, dos o tres libros de texto, aunque no los consulta nunca, pero no es malo hacer esa muestra de ilustración...

El de Bilbao se protege únicamente con el cartel mural anunciador de las Corridas Generales.

...Y por ende, el que más leña recibe, por ello el más conocido.

Matías González es el más sonado y también el más zarandeado por propios y extraños.

La causa principal de la discordia no son ni sis aciertos y mucho menos sus equivocaciones.

Quizá el motivo sean dos decadas largas como único inquilino del palco de Vista Alegre.

Por que si le juzgamos con equidad son muchos más los aciertos y la correcta aplicación del reglamento que sus errores, que a veces ni lo han sido, y son fruto de la no aplicación reglamentaria en las exigencias del no siempre respetable.

Y como las desgracias nunca vienen solas, el gran despliegue foraneo, la legión periodística que se desplaza al Botxo que, salvo excepciones, voltean a Matías en cuanto sus decisiones no han sido del agrado de la álta crítica.

También hay partidarios de que se cambie el reglamento autóctono, lo que no ocurre con otros reglamentos semejantes al vasco, quizá por que sus presidentes sean menos estrictos que el vapuleado Matías.

A esto añadir una protesta orquestada por elementos discordantes en pos de unos logros particulares no muy limpiamente.

En la corrida que cerraba la feria bilbaina, los alborotadores se hicieron notar.

El mismo público, con más cordura apagó y sofocó el esperpento.

Las Corridas Generales bien es cierto que han rozado el fracaso. El público se ha retraido de forma alarmante.

Se apostó por la novedad, por la juventud, la emergencia que dicen, y por fas o por nefas el invento no resultó.

La novedad en esta ocasión no levantó la espectación que hubiera hecho posible un buen barajar de las figuras.

Lo que funciona, ni tocar.

Pero de todo esto no tiene culpa alguna Matías, aunque fue objeto de la furia de los beligerantes.

Lo que es evidente es la popularidad del actual presidente.

Si bien la fama le está pasando un altísimo interés.

Todo tiene un precio.

 

Última actualización en Lunes, 14 de Noviembre de 2016 17:54