TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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Desde Bilbao los "Timbales" de Paco Cerezo: "Un escalafón preocupante"

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Las matemáticas, que tantos disgustos nos dieron cuando chicos, parece que al toreo también le pasan factura.

El escalafón de matadores de toros es preocupante.

Aquí, el órden de los factores sí que altera el producto.

En la cima del mismo, el madrileño Alberto López-Simón, con nombre de hombre de ciencia, con sesenta y nueve paseíllos.

Hace dos días como quien dice, lo acaparaba El Fandi con ciento y pico festejos, quien es el inmediato perseguidor actualmente, con cincuenta y tres.

Los datos son demoledores.

Después, un grupito en torno a los cuarenta festejos más o menos, y luego el grupo de los privilegiados que han conseguido rebasar los treinta festejos, y despues... los "rematadores" o toreros para completar
las ternas, junto con el grupo de "recurrentes" que a partir de los diez (o hacia abajo) se pierden entre el resto de matadores censados.

Hasta ciento sesenta y uno de una extensa lista, y habrá quien no figure al no haber toreado.

No deja de causar extrañeza ver perdidos en el escalafón a toreros con triunfos importantes este curso y finales del año pasado, excepción hecha de José Tomás, que lleva seis actuaciones, siendo el que alborota el cotarro.

Es anacrónico, aunque conocemos que es a petición propia, siempre es chocante que el único que galvaniza la ciudad, amén de llenar la plaza y encender la Fiesta, permanezca perdido en el escalafón.,

Sorprende ver a Diego Urdiales con veinte actuaciones, Curro Díaz, El Cid con ventisiete, Daniel Luque con poco más de quince (quizá en castigo por inventar la "luquecina").

Esta visto que los triunfos grandes, en plazas grandes, no rentabilizan lo mismo dependiendo del torero.

Las matemáticas no mienten y marcan la diferencia.

Y trocando las matemáticas por la literatura, asignatura harto más agradable y casi imposible de darte el disgusto, analizar a vuelapluma el porqué de estas diferencias que se nos ofrecen.

La media docena inevitable e ineludible en cada feria de tronío. Inamovible, podríamos decir.

Eso que algún malicioso siempre asevera muy convencido: "Si saliera el toro-toro, el cinqueño con cuajo...".  El cinqueño... Allá cada cual.

El caso es que, de momento está ahí. Son las figuras.

Después hay los que fueron y podían ser figuras, pero que por fas o por nefas están en la neblina artística, rebullendo para poder alcanzar los puestos de privilegio.

Toreros interesantes y con mucho que ofrecer y mucho que decir y una garantía en los carteles, al acecho de los figurones relevantes, buscando pegar el zambombazo.

A continuación, el pelotó, que dirían los ciclistas.

Toreros que han encabezado una decena de festejos, hasta ir cayendo paulatinamente hacia la sima de un único festejo lidiado.

Este nutrido grupo contempla la precaria situación de ciento treinta matadores, poco más o menos.

Difícil salir, sacar la coleta, emerger, expresión tan de moda en el coloquial taurino, pero no imposible.

Igual el año que viene es el bueno.

Si no, tomar ejemplo, tomar buena nota.

¿Quién hubiera apostado un duro por López-Simón el pasado año?

Y, sin embargo, termina el actual ejercicio en primer ligar.

Y eso que estaban las figuras, Juli, Ponce, Talavante, Manzanares...

El año que viene igual es el bueno.

Todo es posible.

 

Última actualización en Sábado, 05 de Noviembre de 2016 09:39