TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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BILBAO. LOS TIMBALES de Paco Cerezo: "La romana del diablo"

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TIMBALES

Recuerdo oir a gente mayor una de esas frases hechas que forman parte de nuestro rico coloquial.

Hasta ahora, y ha llovido ya demasiado, no he logrado interpretar su significado. La romana del diablo.

El mundo maravilloso de los toros me ha sacado de dudas.

Durante una de las soporíferas corridas (y han habido varias...) de la pasada Aste Nagusia, en medio del aburrimiento se me encendió esa bombilla con la que representan los dibujantes una gran idea.

En mi caso no creo que la bombilla pasase de más de 30 w., pero algo es algo...

Ahora comprendo aquella frase: Es como la balanza del diablo, que entraba con todo, según rezaba el aforismo.
Todo ocurrió entre toro y toro.

Salió un astado bien presentado, en tipo y casi como los que echaban en Bilbao, aunque luego resultó una zapatilla rusa.

Arrastrado este, entró en escena un hermano del anterior, por lo visto el hermano pequeño, casi insignificante, que se tapaba un poquito con dos leños respetables que le salvaron de la general repulsa.

Pero lo bueno es que pesaba ¡30 kgs.! menos que su hermano mayor.

Desde ese día dediqué especial interés al peso de los toros.
era casi una constante.

Entre un toro presentable y una muestra sin valor, habían 30 o 40 kgs. de diferencia.

Terminadas estas infaustas Corridas Generales, seguía interesado en el extraño y apasionante mundillo de las básculas.

He visto cantidad de corridas este año, que la televisión nos ha servido a precios módicos, al igual que las que he podido disfrutar in situ, y el fenómeno de la balanza ha estado presente casi sin excepción.

La diferencia de treinta kilos, poco más o menos, la diferencia entre un toro normal o un retal con astas.

Como casi me obseriona este sumario observo, porque es que casi salta a la vista, que la diferencia de peso entre plazas de primera y cosos de tercera es casi igual entre ellas.

Cosa extraña también, pues casi todos los toros lidiados rebasan los 460 kgs. exigidos en las plazas de primer orden.

Practicamente no hay diferencia en kilos, aunque sí en presentación.

¡Estaría bueno!

Total, que me he propuesto al terminar la temporada que agoniza, seguir de cerca y desvelar este misterio de las pesadas.

Antiguamente, y con menos medios, podían tolerarse estas inexplicables diferencias de peso.

De pesar los toros con cajón a hacerlo a pelo.

Cabían este tipo de distracciones, o faltas de exigencia que ahora son de difícil digestión, basculas digitales mediante, exactas donde las haya.

Pero se conoce que hemos vuelto otra vez a la balanza del diablo, que entra con todo, según decían.

Si no, no se explica.

Pero casi sistemáticamente, y aunque a veces no lo parece, el peso medio tanto en plazas de primera como en las de más baja categoría alcanza aproximadamente los 525 kgs..

Cuando, además, el toro los aparentaba, no estaba mal.

 

Última actualización en Viernes, 30 de Septiembre de 2016 19:06