TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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PAMPLONA. DIARIO DE NAVARRA. "SOLO PARA MANSOS". Por BARQUERITO

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CAERSE O NO

HUBO UN TIEMPO NO tan lejano en que, cuando un ganadero le preguntaba a otro por su corrida recién lidiada, la respuesta, triunfal, era siempre la misma. “¡No se cayó!” “¡Enhorabuena!”. Se caían muchos toros. Lidiar seis sin resbalones ni derrumbes se tenía por un éxíto. Pero ya no. En facultades de Veterinaria y en ganaderías con recursos y medios para experimentar –incluso con veterinario propio- se empezaron a trabajar tres asuntos fundamentales. La alimentación y, con ella, la puesta a punto de los toros. Luego, la gimnasia, o lo que es lo mismo, la práctica ya habitual de correr los toros en el campo, que fue en su día tema tabú. Y, en fin, el saneamiento a rajatabla, que supuso perder en algunos casos líneas y reatas históricas.

Bruselas impuso severas condiciones para mantener su política de subsidios. Condiciones sin posibilidad de recursos. Ni siquiera el matadero porque los certificados llegaron a la intransigencia en cuestión de carnes de lidia, que es como siempre se han llamado las canales de los toros. Plagas diversas y hasta dignas de toda sospecha –el contagio del mal de las vacas locas, la epidemia de la llamada lengua azul- pusieron en el punto de mira no tanto la salud pública como la misma tauromaquia.

Se tiene la sensación de que la historia del toreo y de las ganaderías está sembrada de agujeros negros o capítulos desconocidos. Uno de ellos, muy importante, es el de la reducción sin paliativos de ganaderías puestas en solfa. La inmensa mayoría de ellas, ajenas a lo que se entiende por encaste Domecq. Tampoco los toros de hierros derivados en la línea Domecq se libraron de las cribas ni del fuego.

Crematorios de vacas bravas: una imagen dolorosísima. Con paciencia y documentación, y confidencias de ganaderos fiables, se podría empezar a reconstruir la penúltima historia. Ese capítulo arrancó justamente el día en que dejaron de caerse casi todos los toros, y a comer como Dios manda, y a correr por las mañanas  en busca de agua, sombra o reposo. A propósito del hierro debutante de Pedraza de Yeltes, y de la corrida jugada ayer en Pamplona, lo mejor será tirar de viejas frases hechas.” ¿Qué tal ha ido!” “No se cayó la corrida”. Verdad. No se cayó ninguno de los seis.

Última actualización en Jueves, 14 de Julio de 2016 22:11