TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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PAMPLONA. DIARIO DE NAVARRA. "SOLO PARA MANSOS". Por BARQUERITO

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¡MÚSICA, MAESTRO!

LOS PASODOBLES son, en rigor, marchas militares. No todos lo parecen, porque a partir de cierto día los directores civiles de bandas municipales empezaron a ser mayoría y a darse el gustazo de ponerles música a los toros. El canon del pasodoble en que se fundieron las tres claves nuevas –lo militar, lo taurino y las melodías libres- lo marcó un gran músico riojano, de la bella Ezcaray: Santiago Lope, que terminó sus días –muerte prematura a los 35 años- como director de la banda municipal de Valencia. La de más profesores de España en su día. Músicos hasta debajo de las piedras.

Tres son los pasodobles del canon Lope: Gallito, Dauder  y Vito. Dedicados a toreros sin especial relieve. Los tres se estuvieron  oyendo en todas las plazas de toros desde el año de su estreno, 1905, hasta hace ni mucho ni poco. Veinte o treinta años. Han dejado de sonar. Ni en las plazas ni fuera de ellas.

Los conciertos de Música de Bandas en la Plaza de la Cruz cumplieron ayer  su sexta jornada. La Harmonie Bayonnaise, las bandas de Ablitas, Valtierra, Fustiñana y Aibar, y justo ayer la de la Casa de la Comunidad Valenciana en Navarra. Sesenta y pico piezas. Unos cuantos pasodobles, no demasiados, pero ni una de las tres obras maestras de Lope. Músico olvidado. Como tantos y tantos otros.

La barrera del sonido que es señal de vida de la plaza de Pamplona –fanfarrias, coros indescifrables- apenas abre algún hueco en el cuarto toro de cada corrida a los abnegados profesores de La Pamplonesa, institución queridísima en una tierra tan de músicos como esta. Siempre que se arranca la banda, los marcadores electrónicos parpadean para avisar: “La Pamplonesa está interpretando…”

Y, luego, el título del pasodoble. Los hay de corta y pega, digamos, porque no hay melodías más plagiadas en todo el repertorio musical  que las de los pasodobles. Lope fue inimitable. A los toreros les desconcierta el ritmo tan brioso de su trío magistral. Mientras Castella se entonaba con el noble cuarto toro de Cuvillo, La Pamplonesa interpretó un pasodoble de los de copia, corta y pega: “Álvaro Domecq”. Don Álvaro fue un ganadero entregado con la Feria del Toro desde su primera edición. Un pasodoble de corta y pega.

Última actualización en Lunes, 18 de Julio de 2016 02:44