TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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PAMPLONA. DIARIO DE NAVARRA. "SOLO PARA MANSOS". Por BARQUERITO

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PÁNICO A DESCABELLAR

ANTES DE FUNDARSE Y multiplicarse las escuelas taurinas, los aspirantes se forjaban en las tapias de las ganaderías en días de tentadero. “Hacer tapia” es expresión en desuso. Esperar para poder bajar a la vaca tentada, reseca y exprimida, jadeante y enseñada. Algunos elegidos tenían la fortuna de aprender a matar y, sobre todo, a descabellar en los mataderos.

Teorías documentadas sostienen que los orígenes del toreo a pie están en los mataderos. En uno de los primitivos de Sevilla, extramuros, se instalaban hasta gradas portátiles y un valladito como el de Pamplona. Y a torear reses viejas que mataban moscas con el rabo. Lo importante era acertar con el descabello, siempre que la víctima llegara a descubrir o medio hacerlo. La habilidad con el verduguillo se tenía por ciencia elemental pero imprescindible.

De todos los toreros salidos de matadero el más célebre ha sido uno que fue cima del arte: Pepe Luis Vázquez, que está en la historia no por su talento con el verduguillo sino por una gracia sublime y formal. Máximo artista. Artes aplicadas con muchísima frecuencia a los toros de Miura. Pepe Luis era el torero de la casa. En activo y ya retirado. Iban a verlo tentar. Rafaelillo, que mañana mata en Pamplona los miuras, ha contado que se ha pasado horas y horas viendo y estudiando imágenes grabadas y rodadas de Pepe Luis con toros de Miura, que en sus manos parecían caramelos de algodón americano como el de las verbenas. “¿Y esto cómo es…?”, reza una pregunta retórica muy de Sevilla. ¿Cómo? Un misterio, un poder, un don. Inimitable.

A los toreros actuales en activo les horroriza tomar el verduguillo. El síndrome del pánico a descabellar, que es una suerte a la vez fundamental y accesoria. El miedo a perder una oreja deviene en miedo a ponerse en un sitio nada fácil, terreno de riesgo no pocas veces. El Juli es el único torero que entiende la razón y el momento de descabellar, y se aviene al canon de la suerte mejor que nadie: resolución, gobierno del toro, paciencia, puntería y un golpe seco. Mientras se preparaba para descabellar ayer al quinto toro de Victoriano del Río, se puso en pie mucha gente. Entonces se sintió la relevancia de esa suerte. Y antes de eso, una faena de coloso.


Última actualización en Lunes, 18 de Julio de 2016 02:44