TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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DIARIO DE NAVARRA. SOLO PARA MANSOS. Por Barquerito: "Cardeno y bravo"

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Ni en el encaste Saltillo ni en el de Santa Coloma se conocen pintas coloradas, rubias o castañas, que han alcanzado cotas invasivas en las ganadería derivadas del tronco Domecq. Lo propio de Saltillo y Santa Coloma es la pinta cárdena. Y, si no, la negra, con mayoría del negro entrepelado. Romero Escacena, un veterinario andaluz muy escrupuloso, se animó hace sesenta y tantos años a escribir e ilustrar un libro monográfico sobre ese asunto, que tantos ríos de tinta ha hecho correr.

De las ocho corridas en puntas de la Feria del Toro, la única de línea Saltillo-Santa Coloma –encaste Albaserrada- era y fue la de José Escolar, que ayer se estrenaba como ganadero en Pamplona. Con una corrida donde fueron mayoría los cárdenos. Un accidente: el primero de corrida, uno de los cuatro negros sorteados,  pareció reventarse al estrellarse contra un burladero y fue devuelto. Toro de excelente aire, pero se quedó sin ver. El reserva entró en el cupo de los cárdenos, que fueron tres.

La pinta cárdena no es unívoca, sino que Romero Escacena ya supo desgajarla en dos grandes subpintas: cárdenos claros y cárdenos oscuros. El cárdeno claro es seña de identidad del encaste. En la sangre Domecq aparecen de cuando en cuando toros ensabanados pero nunca cárdenos. Abundan los burracos, que es como los camperos y vaqueros de Cádiz llaman a los toros negros salpicados, los de pinta parecida al plumaje de las urracas. No cabe hablar de etimología popular propiamente, pero más o menos.

El color cárdeno –de nubes y roquedas- es una traducción o versión del malva. No podría predicarse en ningún caso de un toro que fuera malva. Y menos aún una malva. No hay que explicar por qué. Las pintas sencillas –negros o colorados- camuflan mejor la mansedumbre que las mixtas. Lo cárdeno es un conjugado de pelo negro y blanco con una gota rosácea. Y, en fin, el último toro de la corrida de Escolar –cárdeno clarísimo, como los que pintaban Alcaraz, Ruano Llopis o García Campos- fue bello por dentro y por fuera. Bravo en los tres tercios, noble. La suavidad de su propia pinta.