EL CORREO. Barquerito El cartel de las Corridas Generales recupera este año su peso específico clásico y propio de feria puntera del calendario. DE VUELTA A LO SEGURO, el abono de Bilbao ha optado por la repesca más fiable: dos tardes El Juli y dos tardes Ponce. Para rondar en la sombra de Vista Alegre el lleno. Solo en la tarde del lunes, convertida en el homenaje popular a Iván Fandiño, es de prever que la plaza se llene del todo. Sería muy hermoso. No es que Iván no tuviera en Bilbao reconocimiento en vida. Fue tratado con exquisita largueza por el público, incondicional, y por la propia Junta Administrativa de Vista Alegre. La muerte le ha conferido aura de héroe. Espíritu de héroe latía en él desde el día en que decidió hacer del toreo su pasión y su oficio. Hacer que El Juli y Ponce vuelvan a tirar del carro es una prueba de su capacidad. El toro de Bilbao no admite imposturas ni componendas. No hay quien se esconda. Doblan dos toreros más: Diego Urdiales, cuyos méritos en Bilbao son montaña, y el joven peruano Roca Rey, nombre clave de los carteles de 2016, cuando su volcánica irrupción en el escalafón, pero clave frustrada por una cornada en Málaga en vísperas de su debut en Vista Alegre como matador de alternativa.






