SEVILLA. Crónica de Antonio Lorca: "Grave cogida"
Miércoles, 14 de Abril de 2010 00:00
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Diario EL PAIS
La sangre derramada, por segunda vez en lo que va de feria, sobre el ruedo de La Maestranza. En esta ocasión, la mala suerte se cebó con el torero mexicano Arturo Macías, que se presentaba como matador de toros en Sevilla y se llevó el triste recuerdo de una grave cornada en el muslo derecho cuando trataba de justificarse con el marrajo corrido en quinto lugar, un auténtico buey, como los demás, descastado, y violento, que topaba a oleadas y desparramaba la vista. La faena de muleta no había hecho más que comenzar cuando el toro lo empaló con el pitón derecho, y lo elevó por los aires, con tan mala fortuna que lo esperó con la guadaña que lucía por pitón izquierdo y la clavó en la pierna del torero, que quedó exánime en el suelo, entre grandes muestras de dolor.
Son las cosas del toro, el riesgo inherente a esta difícil y heroica profesión, protagonizada ayer por tres toreros modestos que no tuvieron más opción que enfrentarse a una muy astifina, complicada y violenta corrida de Palha en la búsqueda infructuosa de una oportunidad imposible...LEER MAS
Última actualización en Miércoles, 14 de Abril de 2010 10:15
SEVILLA. Crónica de Zabala de La Serna: "Petardo de Palha y cornada de Macías"
Miércoles, 14 de Abril de 2010 00:00
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Diario EL MUNDO
La corrida empieza con retraso por la recogida de la lona que protege el ruedo de la lluvia. El toro de Palha sale desganado, pregonando su mansedumbre. Está hecho cuesta arriba. Dos puyazos fuertes y engañosos por el empleo del toro: aprieta hacia adentro. Lo más interesante de la lidia de Serafín Marín es un valiente quite de Arturo Macías con el capote a la espalda que termina en voltereta. O más que voltereta es que le prende la taleguilla y lo derriba. En la muleta, el palha se para, no pasa y se defiende.
El segundo es un saco de huesos cornialto y acodado, feo, feo, sin poder y vacío. Macías sale con unos vaqueros blancos para tapar la taleguilla rota. Torea con una muleta muy chica. Y con dos cojones. Se arrima. Varias veces le pisa la muleta. Interesante. Mata por arriba pero la estocada algo tendida tiene efectos retardados....LEER MAS
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SEVILLA. Crónica de Andrés Amorós: "Del sopor a la sangre"
Miércoles, 14 de Abril de 2010 00:00
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Diario ABC
La tarde transcurría en una calma chicha: bostezos, aburrimiento general y las muestras habituales, en esos casos, del ingenio sevillano: fracaso ganadero y toreros que no lograban la emoción del público.
Todo cambió en el quinto toro, otro palha tobillero, que humillaba mucho pero se quedaba corto. El mexicano Arturo Macías, que se presentaba en Sevilla, lo lanceó sin lucimiento. De varas salió el toro con la cara alta, distraído, sin fijeza. El diestro lo llevó al centro del ruedo e inició la faena de muleta por la derecha. Inesperadamente, la res había cambiado y muy a peor: se quedaba cortísima y rebrincada. No logró esquivarlo el mexicano y el toro se lo echó a los lomos. La impresión fue mala: parecía haber sido corneado dos veces, al subir y al caer... LEER MAS
Última actualización en Miércoles, 14 de Abril de 2010 10:15
SEVILLA. Crónica de Carlos Crivell: "Sangre mexicana para purificar la Fiesta"
Miércoles, 14 de Abril de 2010 00:00
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Hacía muchos años que no se anunciaba un torero azteca en los carteles de la Feria de Abril. La última fue en 2002 cuando Zotoluco mató la de Miura. La presencia de Arturo Macías era un detalle de justa correspondencia con la afición mexicana, que apoya y sigue a los toreros españoles.
De Macías se hablaba como un torero valiente. Ya en Valencia sufrió en sus carnes la dureza del toro hispano. Ahora, además, conoce la del toro portugués. Los llamados antiguamente «miuras» de Portugal no dieron la talla; a Macías le dieron una cornada sin apenas poder demostrar sus cualidades.
El torero hidrocálido (natural de Aguascalientes) ya dejó clara su intención de triunfo en el quite al primero por gaoneras. Un hachazo le partió el traje rosa y oro. Se puso un pantalón horrible de color blanco, que en pocos momentos se tiñó de rojo sangre de toro. Pasaportó con decoro al muy feo astado segundo sin nada que destacar. A Macías se le vio parsimonioso, sin prisas, pero después de los pases por la espalda llegó un desarme, para acabar ahogando al de Palha. Quedaba el quinto, toro mejor hecho, engatillado de cuernos y armónico de estampa. No le dio tiempo a nada. En la primera tanda se lo echó a los lomos y el gesto de dolor fue expresivo de que llevaba una cornada.
Se puede decir que Arturo Macías ha quedado inédito en Sevilla. Se intuye que es valiente. Merece otra oportunidad, que ya parece que será en la feria del año próximo.
La sangre del azteca purifica una corrida espantosa en todos los sentidos. La cornada de un torero es la expresión de máxima entrega de un lidiador en el ejercicio de su profesión. De ahí que hacer hincapié en los aspectos negativos del espectáculo, cuando un torero ha derramado su sangre sobre el albero, tiene mucho de crueldad. Pero la Fiesta de los toros no tiene sentido sin el riesgo. Es verdad que aún en este siglo XXI, tan desnaturalizado por tantos motivos, el toro hiere y puede segar la vida de un torero. La sangre de Macías le dio sentido a la tarde, que hasta entonces era de una pobreza extrema, ya por el juego de lo de Palha, y - hay que decirlo - por las carencias puntuales de los diestros.
Es muy duro, en tarde de muslos abiertos, decir que Serafín Marín anduvo sin norte de principio a fin. Las dudas al primero, toro malo, acabaron con las posibilidades de faena. El burraco cuarto era noble y flojo. Pedía templanza, que no apareció en las muñecas del catalán
Tal vez fue el tercero el toro más potable de la tarde. El torero vasco Fandiño dejó muestras evidentes de que posee un buen capote. Es su mejor credencial, según lo presenciado. Tampoco se alió con el Dios del temple, la base del toreo, el que es capaz de llevar embestidas largas y profundas, de forma que el enganchón, que no es bello, presidió su labor. El sexto fue un marrajo. La plaza estaba cariacontecida con la cornada de Macías y no quería más tragedias. Fandiño, al menos, se justificó.
La noticia que se recordará será la cornada. Y debe proclamarse que es una noticia afortunada, porque maquilla lo que fue un festejo pésimo de principio a fin. Fue una sangre purificadora. Gracias a ella, lo que fue soporífero acabó en grandeza, porque el torero herido es la gran verdad del toreo. Si no hubiera heridos, nada tendría sentido.
Todo ello, como queda dicho, con una de Palha bastante mala. Si Cuadri está en la nevera porque lidió malas corridas, a Palha hay que mandarla al congelador. No sólo fue deslucida, sino que salieron toros de poca presentación, como el citado segundo y el tercero, impropios de Sevilla.
Última actualización en Miércoles, 14 de Abril de 2010 08:24
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