SEVILLA. Crónica de Patricia Navarro: "Toreo de luto"
Jueves, 15 de Abril de 2010 00:00
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Diario LA RAZON
Sevilla. 5ª de la Feria de Abril. Toros del El Torreón, 2º y 3º, nobles y manejables aunque con poco fondo, y un sobrero, 4º, del Conde de la Maza, malo. El descastados, desiguales. Más de media entrada. - Antonio Barrera, de catafalco y oro, estocada (saludos); media, cuatro descabellos (saludos). - Luis Bolívar, de azul celeste, estocada baja (saludos); casi entera baja (silencio). - Salvador Cortés, de azul marino y oro, estocada (saludos); dos pinchazos, casi entera (silencio).
SEVILLA- Vestido de negro, o azul muy oscuro, y con el alma de luto. Así pisó ayer Antonio Barrera el coso sevillano a las pocas horas de fallecer su padre, el que fuera novillero y guía de sus devociones en el ruedo. Apenas hubo tiempo para llorarle. Barrera le homenajeó desperezándose a golpes de la pena para vestirse de torero y consumar lo que tanto cuesta en ocasiones: verse anunciado en la Feria de Abril de Sevilla. Su tierra le ovacionó el esfuerzo, mientras con el otro ojo mirábamos al cielo con ánimo de contener la lluvia. Atronaría Barrera por dentro cuando en el centro del ruedo brindó el toro a la ya memoria de su padre. No se lo puso fácil el de El Torreón. Dos coladas por el derecho fue la antesala de unas embestidas insulsas, sin darse importancia, pero amenazantes. Cuando pareció que le metería en vereda con dos buenos naturales, se rajó el toro, se vaciaba la labor y se perdía la esperanza....LEER MAS
SEVILLA. Crónica de Andrés Amorós: "La hora de la verdad"
Jueves, 15 de Abril de 2010 00:00
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Diario ABC
Me comentaba una vez Marcel Marceau, el genio del teatro de mimo, las dos razones, unidas, por las que él amaba España: el «Quijote» y los toros.
Ante mi sorpresa, me aclaraba: «La novela alcanza su cumbre cuando el caballero ve llegar la muerte y elige ser Alonso Quijano el Bueno. Es lo mismo que hace el torero, en la Plaza: afrontar con dignidad la hora de la verdad, que a todos nos llega alguna vez».
Ése es también -le dije- el título de la película de Francesco Rossi sobre el diestro Miguelín: «Il momento della veritá».
Lo he recordado esta tarde, al ver hacer el paseíllo a Antonio Barrera, de negro y oro, pocas horas después del fallecimiento de su padre.
Sin hacer literatura barata, ¿qué sentiría al pisar el albero? ¿Seríamos capaces, cualquiera de nosotros, de hacer algo semejante?.... LEER MAS
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SEVILLA. Crónica de Antonio Lorca: "En la muerte de un padre". Y video resumen de Canal plus
Jueves, 15 de Abril de 2010 00:00
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Diario EL PAIS
Antonio Barrera hizo el paseíllo mientras su padre yacía de cuerpo presente en el tanatorio sevillano de Alcalá de Guadaira. La noticia tiene su miga. Es muy serio que, en circunstancia tan adversa, un hombre haga de tripas corazón y se vista de luces para someterse al veredicto sumarísimo del toro. Será verdad que el torero está hecho de otra pasta; hay que estarlo, sin duda, para jugarse la vida sin trampa ni cartón a cambio de una gloria casi nunca alcanzable. Hay que estarlo para superar un acontecimiento tan triste como el que ayer le tocó a Barrera.
Y Sevilla, tan señorial y generosa, le respondió con el cariño que la ocasión requería. Guardó un minuto de silencio al final del paseíllo; roto el desfile torero, una cerrada ovación obligó al torero a salir al tercio para agradecer el apoyo. Cuando los clarines anunciaron el último tercio, Barrera encaminó sus pasos hacia el centro del ruedo, levantó la mirada hacia el cielo y Sevilla, con los vellos de punta, le acompañó en un brindis interminable. Mientras el torero se santiguaba parsimoniosamente con la montera en la mano, se vivía un momento de intensa emoción. Sin duda, también en el cariño se manifiesta la grandeza del toreo....LEER MAS
Última actualización en Jueves, 15 de Abril de 2010 08:47
SEVILLA. Crónica de Zabala de La Serna: "Dos buenos toros de César Rincón"
Jueves, 15 de Abril de 2010 00:00
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Diario EL MUNDO.
Antonio Barrera hace el paseíllo descubierto, señalada la manga con un crespón negro, por la repentina muerte de su padre. Se guarda un minuto de silencio. El primer toro de El Torreón es altísimo, cuesta arriba y montado. Fuera de tipo a todas luces. Como marcan sus hechuras, embeste cual buey. Sin humillar nunca. Barrera brinda al cielo y, tras verse sorprendido, le saca lo que tiene y lo que no tiene. Lo mata por arriba y saluda una ovación.
El colorado segundo, también despegadito del suelo pero con mejores hechuras, define su buen aire en el capote en banderillas. Luis Bolívar se trae durante la faena un desajuste de terrenos considerable, porque el toro no es ni muy fuera ni muy dentro: en la segunda raya era. Y es ahí donde le enjareta la mejor serie por la mano derecha. Con la izquierda se empeña en los medios, y en los medios el del Torreón no quiere. Cumple de cara a la gente pero la sensación es de ocasión perdida...LEER MAS
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