SEVILLA. Crónica de "Barquerito": "Un jueves de feria venido a menos"
Jueves, 22 de Abril de 2010 00:00
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TOROS. Crónica de la corrida de Sevilla
Sevilla: 15ª de abono
Tres toros de buen juego y una desigual corrida de Alcurrucén, oficio y carácter de Rubén Pinar con un trepidante tercero, menos público de lo habitual en fecha clásica
Sevilla, 22 abr.
Sevilla. 15ª de abono. Más de tres cuartos. Primaveral.
Seis toros de Alcurrucén (Pablo, Eduardo y José Luis Lozano). Corrida de desigual remate. Primero, tercero y cuarto, muy bien hechos, dieron buen juego. El tercero tuvo en la muleta un fondo excelente. Los otros tres pelearon de otra manera: protestó nervioso el segundo, se dejó sin más el quinto, salió brusco el sexto.
Curro Díaz, de púrpura y oro, saludos en los dos. Matías Tejela, de blanco y oro, silencio en los dos. Rubén Pinar, de violeta y oro, vuelta al ruedo y ovación tras un aviso.
EN LA corrida de Alcurrucén había y saltaron cuatro toros de reatas de músicos: un Tamborilero, un Guitarro, un Bandurrio y un Pianista. Los últimos cuatro de la corrida. Las célebres reatas de músicos que prosperaron en el encaste Núñez. En Núñez propiamente y en las proporciones debidas estuvieron sólo dos de esos cuatro, el tercero y el cuarto de corrida. Muy sacudido y distinguido el tercero, el Tamborilero. Hay toros elegantes: éste fue uno de ellos. Colorado bien rubio, calcetero, bociblanco, ojo de perdiz. Muy fino el remate. Fue, además, el toro de la corrida. El de mejores embestidas. Una reserva temperamental antes de tomar la muleta, casi tardeando y hasta midiendo al torero con la mirada, pero, cuando metía la cara, rompía en serio y repetía en trepidantes viajes.
Última actualización en Jueves, 22 de Abril de 2010 20:50
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SEVILLA. Crónica de Carlos Ilían: "El manso que hizo correr a Enrique Ponce"
Jueves, 22 de Abril de 2010 00:00
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Diario MARCA
La rumorología taurina dice que Enrique Ponce está de retirada. Que anda rebañando por esas plazas antes de irse del toreo. En todo caso el Ponce de Sevilla nada tiene que ver con la versión auténtica. Si hace poco afirmaba en nuestra página web que Ponce era el torero infalible, hoy tendría que rectificar, al menos si juzgamos la versión que nos ofreció en la Maestranza. Para empezar, no se entiende que una figura del toreo, con veinte años de alternativa, que sólo acepta una tarde en la feria de Sevilla, acepte como sobrero un pavoroso toro de una ganadería ignota.
Y Ponce pasó las de Caín con aquel ejemplar que miraba y medía y al que a la hora de entrar a matar anunciaba con su comportamiento que no estaba dispuesto a dejar pasar por las buenas al torero en el momento del embroque. Enrique dió un penoso espectáculo con la espada. Antes de tan malos momentos no quiso ni ver al sobrero, a pesar de que en un momento estuvo a punto de amarrarlo con la muleta y poderle, en una de esas faenas suyas a los mansos que tantos triunfos le han supuesto. Pero Ponce tiró la toalla y renunció a plantar batalla. Un signo evidente de que ya no estamos ante el gran lidiador, que nunca pega un petardo. Para su desgracia ese manso lo derrotó sin paliativos y lo puso a correr a la hora de matar...LEER MAS
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SEVILLA. Crónica de Patricia Navarro: "Sevilla se da a El Cid"
Jueves, 22 de Abril de 2010 00:00
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Diario LA RAZÓN
SEVILLA- No podía ser. En el reparto de la temporada se había llevado Sevilla los bolsillos llenos. La dos caras de Manzanares, la plenitud de El Juli y la raza de Morante...Y más podría contar, pero no vendría al caso. La corrida de Puerto de San Lorenzo de ayer, con remiendos incluidos, tendió a la mansedumbre, a la poca gracia, aunque hubo un quinto de nota para servir de nuevo el triunfo. Pero había que ganárselo. Resultó el único astado con el hierro de la Ventana del Puerto. Sacó nervio en la muleta, saciándose de engaño por abajo,a rastras lo quería todo... Pero no era facilón, exigía el astado al vencerse, al meterse por dentro en el final del viaje y reponer. A prueba puso el corazón de El Cid. A él le tocó. Había toro y el sevillano se lo fue creyendo, poco a poco, más asentado, menos tibio, enredado en una faena pulcra, en la que se vio que hacía el esfuerzo para salir del bache y recuperar el crédito en Sevilla. A la faena le faltó el hilo argumental para contar la historia y la estocada baja no acabó de redondear el final. Pidieron el trofeo. Quieto parado, debió pensar el presidente y no lo concedió. Con una vuelta al ruedo se llevó El Cid el calor de su plaza..LEER MAS
SEVILLA. Crónica de Andrés Amorós: "¿Toros comprados en los chinos?"
Jueves, 22 de Abril de 2010 00:00
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Diario ABC
En el sexto toro, una voz popular, desde los tendidos de sol, sentencia: «¿Dónde compráis los toros, en los chinos?»
No se trata del proyecto en marcha de expansión de la Fiesta a Oriente sino del desencanto por las reses lidiadas: mansas, flojas, rajadas, con querencia a toriles...
En los tres primeros, la película que hemos visto estaba clara: «Manseando bajo la lluvia». El público se enoja, se desespera y se cala.
En el cuarto, asoma la belleza del arco iris sobre el tejado de la Maestranza. Pero no en el ruedo, en el sobrero de Toros de la Plata: huido, con arreones de manso a los caballos. Sólo lo sujeta, en la cuarta vara, en chiqueros, Manuel Quinta. (Muñoz Seca hubiera dicho: «La cuarta vara es de Quinta»).
Ponce despliega toda su sabiduría lidiadora: lo sujeta por bajo y también a media altura, apunta derechazos suaves. No tiene éxito: el toro sigue embistiendo —es un decir— con la cara por las nubes. A la hora de matar, Enrique se ha de empinar para verlo... Pero no le ve la muerte. El toro se tapa y Ponce pasa un quinario. No es habitual verlo tan a disgusto con un toro. A mi lado, un señor diagnostica, cortés: «Lo peor que ha salido aquí en años»..... LEER MAS
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