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Se torea como se és. Juan Belmonte

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MADRID. Crónica de "Barquerito": "Una tarde espléndida de Leonardo"

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TOROS. Crónica de la corrida de Madrid

Madrid: 7ª de San Isidro

El joven rejoneador extremeño, jinete superdotado, vuelve a sorprender con sus progresos como torero: dos faenas casi perfectas, tres orejas, puerta grande.

Madrid, 12 may. (COLPISA, Barquerito)

Madrid. 7ª de San Isidro.

Seis toros de Luis Terrón despuntados para rejones. Tercero y sexto dieron muy buen juego. Demasiado castigados de salida, no fue sencillo ninguno de los otros cuatro.

Rui Fernandes, saludos y una oreja. Andy Cartagena, silencio y una oreja. Leonardo Hernández, una oreja y dos orejas. Salió a hombros.

ABANTO de salida, el tercero de los seis toros de Terrón se acabó entregando como los murubes buenos. Y no contó ni el borrón de escarbar a última hora, porque, fiel al estilo del encaste, fue toro de menos a más. El toro de la corrida fue el sexto: las hechuras impecables, el ritmo del galope, la fijeza después de sangrar por primera vez, la presteza al acudir a cada reclamo. Con los dos toros de la corrida triunfó a lo grande Leonardo Hernández. Que es lo que estaba previsto, porque el nuevo Leonardo se ha puesto en altísimo nivel. Y dejó difuminado a sus dos compañeros de terna en esta primera de las cuatro corridas de rejones anunciadas en Madrid dentro de un plazo de sólo tres semanas.

Jinete prodigio desde sus primeros pasos y desde sus precoces éxitos, Leonardo se ha convertido en un torero exquisito. La prueba: cualquiera de los dos trabajos de este redondo triunfo último. Los dos tuvieron de fondo el sentido del riesgo: Leonardo cambió los toros del éxito con sólo un rejón de castigo y los dejó, por tanto, crudos. De manera que aguantar al tercero en galopes de costado por las dos manos en tablas fue mérito mayor. Lo fue también atreverse después con airosos cuarteos ajustados y hasta con una batida perfecta al pitón contrario. La suerte que consagra a quienes torean a caballo con rigor clásico. Clavando al estribo, marcando despacio los tiempos.

Todavía más brillante el papel de Leonardo -su autoridad, su seguridad, su descaro- en el sexto, toro importante para remachar. Arriesgada la solución de dejar entero al toro con sólo un rejón de castigo, pero arrostró los riesgos Leonardo. Espléndidas las dos primeras reuniones en cuarteo; muy comprometidas otras tres de caras y en corto. Y en los dos casos, a toro ya toreado, los arabescos de clavar en los medios y en carrusel, cortas al violín y descolgarse con el brazo contrario en un palmo de terreno. Sin abusar del toro. Una estocada perdiendo el engaño en un caso. Otra luego de las que hacen rodar. Puerta grande. De las de verdad, incontestable.

Una cuadra francamente buena y puesta: un alazano Amatista que domina los galopes de costado, un tordo Olé valentísimo para llegar, batir y salir despacio de las suertes, un espectacular Xarope que rodea por los dos pitones como si tejiera en torno al toro una tela de araña. Las cosas salieron rodadas: sin pausas ni tiempos muertos, en transiciones felices, como corresponde a las faenas de torero mayor.

En otro nivel Rui Fernandes y Andy Cartagena. Rui, pendiente de la gente; Andy, sin temple. Los dos abusaron del castigo de salida. Y, además, de alardear con aires ajenos a la lidia. Desparramadas las farpas. Ninguno de los cuatro toros de sus respectivos lotes tuvo el son de los dos de Leonardo. Reservón el primero de Andy; parado el que rompió plaza; aplomado el cuarto; topón el quinto. Andy clavó a violín cuando estaban las cosas caídas. Hizo las delicias de la mayoría con las contorsiones y los galopes a dos pistas del espectacular castaño Pericalvo. Rui sacó un gran caballo tordo, Ozono, que hace el paso español sin demasiada gana. Los dos se pasaron de tiempo.

 

MADRID. Puerta Grande para el joven Leonardo Hernández, tres orejas

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Informa José Luis Carabias

 

Hoy se ha abierto por primera vez en la Feria de San isidro, la Puerta Grande de "Las Ventas". Ha sido para un joven rejoneador Leonardo Hernández, que ha cortado tres orejas y ha dado una lección de entusiasmo, entrega y compenetración con una excelente y variada cuadra de caballos. Eso sólo se consigue con gran ilusión y dedicando, al menos, de ocho a diez horas diarias a su preparación y la de sus caballos, montándolos y preparándolos sin descanso. ¡¡Chapeau!! a este joven torero, que estuvo a punto de perder la visión de un ojo, con un golpe con el rejón de muerte, y que ha remontado todas las adversidades. Que gran ejemplo y que extraordinaria justicia. Sacó cuatro caballos en cada toro, sobre cuyas monturas parecia que habia venido al mundo, tan identificados estaban los dos cuerpos, de acoplados y conjuntados en sus movimientos. Leonardo y cada equino eran un sólo ser vivo: caballo-jinete, jinete-caballo, con unidad, coordinación total en los movimientos....un derroche. Destacó con todos los caballos, pero estuvieron sobresalientes: el castaño "Amatista", en el tercero; el tordo "Sarope" con las cortas y el rejón de muerte en los dos toros; el tordo blanco "Cairel", de salida en el sexto; y el tordo debutante "Olé", en los cambios y el toreo a dos pistas, en este último toro.

El portugués Rui Fernandez ha sido el reverso de la moneda de Hernández, cuadra sin poner, descordinación, se cayó ya  con el caballo al hacer una elevada, en los ejercicios de doma tras el paseillo. Insistió demasiado, con tres banderillas en el primer toro, cuando su caballo bayo "Único" no hacia mas que rehusarse para ir por delante, por la cara o de frente. Se ve que ha estado de vacaciones y no ha realizado los deberes, la monta cotidiana, la preparación conjunta diaria. Estuvo algo mas centrado en el cuarto, por lo que consiguió una oreja. Pero ha perdido una gran oportunidad por la clase y calidad de su lote.

Andy Cartagena tampoco ha brillado a gran altura, en la tarde excepcional de Leonardo. Suplió con oficio sus deficiencias. Mal con el rejón de muerte en el segundo de la tarde, se dolía de la muñeca derecha, durante cuya lidia uno de sus caballos, el bayo "Bisbal", el de los hierros cortos y matar, perdió una de sus herraduras. Había sobresalido de salida con el tordo "Bético" y en banderillas con otro tordo, "Cañero", el de las piruetas en la cara. Su punto mas álgido lo consiguió en el quinto, montando al castaño oscuro "Pericalvo", de José Antonio Chopera, de bella lámina, muy elástico, con su balanceo espectacular, coordinando extremidades, cuello y cara. Aquí "Bisbal" brilló en tres banderillas cortas al violín seguidas y con el rejón de muerte. Se le pidió con mucha fuerza la segunda oreja, que no merecía, entre otras cosas por el rejón mal colocado, trasero, contrario y caído.

Madrid. Plaza Monumental de "Las Ventas". Séptimo festejo de la Feria de San Isidro. Primera corrida de rejones. Mas de Tres cuartos de entrada.

Toros de Luis Terrón, desiguales de presencia, pero bravos, con movilidad en general y algunos con la clase, la calidad carácteristica de la procedencia Murube. Sobresalió el lote del portugués Ruiz Fernandes.

Rui Fernandes, rejon entero sin partir, Ovación; y rejón caido, UNA OREJA.

Andy Cartagena, 4 pichazos, un pinchazo hondo sin partir caido y atravesado, Silencio; y rejón trasero contrario caido, UNA OREJA con fuerte petición de la segunda.

Leonardo Hernández, rejon entero caido sin partir, UNA OREJA; y rejón arriba trasero, DOS OREJAS. Salió a hombros por la Puerta Grande.

Última actualización en Jueves, 13 de Mayo de 2010 11:47
 

MADRID. Crónica de José Antonio Del Moral: "Sólo el valor de Macías"

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Tarde típica de San isidro: Lleno pese a lo poco atractivo del cartel, toros de tres hierros entre los titulares de Martelilla, un sustituto y un sobrero, presentados en escalera y todos de muy deslucido juego. Y, para colmo, mucho viento. Entre la nada, destacó la confirmación de alternativa del espada mexicano, Arturo Macías, que se mostró valiente lindando con el tremendismo frente al toro del doctorado que le cogió tres veces sin resultar herido de milagro. Más en torero con el sexto, el menos malo de de la tarde, planteó una faena asimismo valiente que empezó bien aunque no llegó a mayores. Miguel Abellán tuvo un toro manejable aunque incómodo por reponer con el que anduvo aseado y otro también noble por el lado derecho pero sin ninguna fuerza que le permitió estirarse sin brillantes resultados. Cesar Jiménez, se estrelló con los enormes inválidos de Navalrosal y de Hermanos Domínguez Camacho.

Madrid. Plaza de Las Ventas. Martes 11 de 2010. Sexta de feria. Tarde fría y muy ventosa con lleno. Cuatro toros de Martelilla, muy desigualmente presentados en escalera y con poca fuerza en distintos grados de manejabilidad. Por devolución del muy flojo tercero y correrse turno, se lidió el sustituto de Navarrosal, muy bien presentado e inválido. En quinto lugar se corrió un sobrero de hermanos Domínguez Camacho muy cuajado, noble y sin fuerza. Miguel Abellán (marfil y oro): Estocada atravesada que hizo guardia y dos descabellos, silencio. Estocada, silencio. César Jiménez (blanco y oro): Estocada trasera, silencio. Dos pinchazos hondos y descabellos, silencio. Confirmó alternativa Arturo Macías (blanco y oro): Estocada trasera con derrame, aviso y silencio. Estocada, ovación con saludos.

A finales del pasado enero hizo dos años que vi a Arturo Macías por primera vez en La México. Ayer confirmó su alternativa en Madrid tras ser asimismo confirmado aquella tarde en la capital azteca por José Tomás que le cedió los trastos un tanto frío, cubierto y distante. La primera impresión que tuve de Macías fue que tenía más de tremendista que de torero formal aunque también que podría hacer algo bueno con el capote y la muleta si los toros se prestaban. Triunfó grandemente aquel año en su tierra y, como siempre suele ocurrir allá cada vez que sale un torero capaz de emocionar, enseguida le calificaron de nueva figura del toreo mexicano. Sin embargo, viéndole arrimarse tanto con los torillos que allá se lidian, pensé que cuando viniera a España para enfrentarse a las reses de aquí en las plazas de primera, le costaría sangre, sudor y lágrimas hacerse un hueco mínimamente discreto.

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MADRID. Crónica de Francisco Baruqui: "Macías asustó en Madrid"

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Madrid, España. Martes 11 de mayo. Sexta de San Isidro.

Nublado por la mañana pero azulado claro por la tarde quedando un frío otoñal que calaba el esqueleto de los que llenamos la plaza matritense, permitió que la confirmación del paisano Arturo Macías se realizara sin agua cuando se había anunciado lluvia.

Bueno que así haya sido, porque aún sin contar con toros que le permitieran lucimiento pleno, el de Aguascalientes cayó de pie asustando en Madrid por su valor incondicional, la más absoluta de las entregas y la franca y total determinación para ganarse el respeto y reconocimiento de la afición y los profesionales que le están dando el real valer como un torero cabal de la montera a las zapatillas que, insisto y repito lo que he dicho y escrito un sin fin de veces, con poco que los toros lo respeten y metan el morro, Arturo que colocará…

Desfile de hierros y divisas con cuatro de La Martelilla terciados de presentación como endebles de condición aunque con nobleza y dejándose meter mano; un sobrero inválido de Navalrosal que más que un torero requería de un enfermero y otro más de Hermanos Domínguez Camacho que resultó claro y con cierto son solo que…

Solo que el viento nos dio la tarde…

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MADRID. Crónica de "Barquerito": "Valor y personalidad de Arturo Macías"

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TOROS. Crónica de la corrida de Madrid

Madrid: 6ª de San Isidro

El torero de Aguascalientes confirma alternativa con ruido. Arrojo, firmeza, don para llegar a la gente, resolución. El viento deja en duda su verdadero sentido del temple

Madrid, 11 may. (COLPISA, Barquerito)

Madrid. 6ª de San Isidro. Soleado, primaveral, ventoso. Casi lleno.

Cuatro toros de Martelilla (Gonzalo Domecq López de Carrizosa), uno –3º- de Navalrosal (Ramón Gutiérrez), que completaba corrida, y un sobrero -5º bis- de Hermanos Domínguez Camacho. De muy desiguales hechuras la corrida de Martelilla, que salió manejable y noble, pero floja y frágil. El toro de Navalrosal se derrumbó. El de Domínguez Camacho, de la línea Marqués de Domecq, fue bueno.

Miguel Abellán, de vainilla y oro, silencio en los dos. César Jiménez, de blanco y oro, silencio en los dos. Arturo Macías, que confirmó alternativa, de blanco y oro, silencio tras un aviso y saludos.

EL toro de la confirmación de Arturo Macías, castaño, astifino, moñudo, de mucha caja y finos cabos, tuvo raro cuajo. Se deslumbró, barbeó tablas, gateaba no poco y no dejó de hacerlo. Llegó a rajarse, pero a dejarse también en su querencia: sin romper ni acabar de entregarse, sino sacudiéndose incluso los engaños. Macías estuvo muy valiente. Con ese toro de la confirmación y también con el que cerró corrida. Del hierro de Martelilla también, de reata buena –“Investido”, número 83-, largo, descarado  y playero, muy llorón –de mugir sin consuelo- pero muy bondadoso. Los dos se jugaron con bastante viento.

 

Última actualización en Martes, 11 de Mayo de 2010 20:55 Leer más...
 


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