MADRID. Crónica de José Antonio Del Moral: "Al menos fue breve".
Viernes, 21 de Mayo de 2010 00:00
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Aunque la amplia corrida de Baltasar Ibán manseó en el caballo y blandeó en líneas generales, hubo toros que debieron ser mejor aprovechados por los actuantes. El segundo, el tercero y el cuarto principalmente. Ni Eugenio de Mora, que fue el que más gustó al público, ni Serafín Marín, ni Luís Bolívar anduvieron a tono con sus respectivos mejores enemigos. Muy vulgares los tres y deficientes matadores, pasaron por la feria con más pena que gloria porque, si con los mejores toros de sus lotes no dieron la talla, con los más débiles y deslucidos, ni que decir tiene afirmar que no pasaron de corrientes pegapases.
Madrid. Plaza de Las Ventas. Jueves 20 de mayo de 2010. Tarde veraniega con casi lleno. Seis toros de Baltasar Ibán. Muy bien presentados en desigualdad de cornamentas, muy amplias en los tres de la segunda parte. Los seis cumplieron en el caballo manseando y resultaron nobles en distinto grado de fuerza, muy escasa la de algunos, sobre todo el quinto. Por más aprovechables destacaron el segundo, que tuvo un buen pitón izquierdo, el tercero y el cuarto que se dejaron con facilidad por el derecho. Eugenio de Mora (caña y oro): Estocada trasera, aviso y ovación. Estocada trasera de rápidos efectos, ovación. Serafín Marín (turquesa y oro): Estocada baja, silencio. Pinchazo hondo y media estocada baja, silencio. Luis Bolívar (verde inglés y oro): Pinchazo y estocada caída, silencio. Pinchazo hondo, otros dos y media estocada tendida, silencio. En la parte anecdótica de la corrida, en cuanto a la vestimenta de los toreros, Serafín Marín hizo el paseíllo cubierto con una barretina y liado con una senyera, lo que provocó una incomprensible división de opiniones.
Hay corridas como la de ayer que no hay por donde encontrar alguna percha que entretenga al personal que tiene la paciencia de leernos cada mañana. Aunque la feria lleva muy malos derroteros, las pocas veces que han comparecido las figuras, al menos hemos tenido donde agarrarnos, bien sea para defender a los espadas ofendidos por parte del público en su afán de impedir que triunfaran, o para discrepar de los que opinan lo contrario de nuestras opiniones. Pero, hoy no podemos o, eso espero, contrariarnos ni entrar en disputas porque el festejo que nos ocupa fue un tostón que fue soportable solo por su brevedad.
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MADRID. Crónica de Francisco Baruqui: "Y no… No fue lo que se esperaba"
Viernes, 21 de Mayo de 2010 00:00
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Madrid, España. Décima quinta corrida de San Isidro.
Me animan e ilusionan siempre los toros de Baltasar Ibán. Y lo hacen porque siempre se esperan con la casta que tiene el picante y la chispa que han sido características en su condición, a lo que si se suma la movilidad, el interés para el aficionado siempre se hace presente.
La corrida con presentación y crianza, resultó un tanto desigual, tanto por cuanto a hechuras como por lidias. Todos, sí, luciendo enarboladuras astifinas, muy bien armados de cuernas. Toros, pues, con seriedad e imponencia, pero que acudieron a las puyas flojeando y teniéndoseles que medir la intensidad del castigo. No les faltó nobleza pero a excepción de un segundo con un pitón izquierdo de escándalo por su clase, su son, su calidad al meter el morro con claridad y ritmo, los demás, con sus matices de nobles, repito, terminaron cortos de recorrido, muy medidos en los viajes y en su instinto de agresividad, yéndose abajo en la muleta.
Lo dicho, esperaba mucho más…
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MADRID. Crónica de Pedro Javier Cáceres: "Uno o dos toros, detalles y matices"
Viernes, 21 de Mayo de 2010 00:00
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Más de lo mismo.15ª de feria. Lleno. Cartel de imposible cumplimiento en cualquier otra feria. Otro más. Si bien, cada uno de los toreros de la terna tiene su historia particular de triunfos en Las Ventas. Lo mismo que el hierro, otrora corrida señera, Baltasar Ibán.
El primero fue noble. Algo renuente, pero en cuanto Eugenio de Mora le puso la muleta en la cara y no se la quitó, por abajo, templando, sin que le enganchara el toro tenía repetición y emoción. Fue una serie y corta, luego voluntad y algo de barullo. Tres naturales finales fueron buenos. Lo mató decidido y saludó una ovación. Bruscote se fue poniendo el cuarto. Buen comienzo de rodillas saliendo al tercio y luego labor sorda con exposición, no podía ser lucida, pero tampoco bien valorada, sí la gran estocada, por lo que saludó una fuerte ovación.
Serafín Marín hizo el paseíllo a la “catalana”, con barretina por montera y liado con la senyera a guisa de capote de paseo. Su primero manseó de salida para humillar y repetir, con calidad, en la muleta. El catalán se lució con un toreo de largura y temple pero en diferentes fases, sin compactar. Lo remató de un espadazo rotundo pero caído. Ovación al torero y muchos aplausos al toro. No tuvo suerte con el quinto, un ejemplar grandón con nada de casta, la cara arriba y muy poca fuerza. Serafín se quiso justificar sin volver la cara e intentado robar algún pase.
El tercero se dañó en una voltereta espectacular; lo acusó. Inició Bolívar con un precioso “cartucho de pescao” y luego anduvo sobrio y centrado para superar las adversas condiciones del animal, deslucido, por lo ya apuntado. Pinchazo y estocada baja. El sexto comenzó metiendo bien la cara pero sin fuerza para desarrollar, y pronto se rajó. Las opciones de Bolívar no eran muchas salvo no aburrirse en la cara, robar los que podía y estar por encima. Todo medido, cualquier cosa menos ponerse pesado. Dos pinchazos y media, se echó, sonó un aviso y todos a casa
MADRID. Crónica de Barquerito: "Eugenio de Mora, la estocada de la feria"
Jueves, 20 de Mayo de 2010 00:00
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TOROS. Crónica de la corrida de Madrid
Madrid: 15ª de San Isidro
Soberbio con la espada el torero toledano, pero desigual con el lote propicio de una corrida de Baltasar Ibán justa de fondo. Detalles notables de Serafín Marín
Madrid, 20 may. (COLPISA, Barquerito)
Madrid. 15ª de San Isidro. Primaveral. Casi lleno.
Seis toros de “Baltasar Ibán”. Cinqueños los tres últimos. De desiguales hechuras y condición. Nobles y manejables primero, segundo y cuarto, que dejaron estar. Venidos abajo los dos últimos, muy serios. Correoso y deslucido un tercero sin motor.
Eugenio de Mora, de vainilla y oro, saludos tras un aviso y saludos. Serafín Marín, de celeste y oro, saludos y silencio. Luis Bolívar, de verde botella y oro, silencio y silencio tras un aviso.
SE ESPERABA, de Baltasar Ibán, otra corrida y no la que hubo, que fue rara. Tres toros cinqueños en la segunda mitad. De escandaloso cuajo los dos últimos: un quinto hondo, muy apaisado, casi playero pero bizco también, de despampanantes carnes; y un sexto enmorrillado, muy largo, tan hondo como el quinto y hasta más astifino, sólo que, apuntados ligeramente los pitones, no imponía tanto por delante. Uno y otro fueron de salida toros de vivos ataques y muchos pies.
Última actualización en Jueves, 20 de Mayo de 2010 20:55
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