Valga este dicho tan habitual en Francia cuando las cosas van muy mal para definir la llamada Corrida de La Prensa, últimamente incluida en la feria isidril para asegurar el lleno por el tirón del abono, aunque en esta ocasión el cartel de toreros era realmente atractivo. EL Juli, Miguel Ángel Perera y Cayetano en su primera actuación de este año en Madrid. Todos de varias ganaderías a la carta de sus matadores. Salvo el primero, de la Quinta, y no del todo, los demás un desastre en cuanto a fuerza. Y una sola faena digna de tal nombre, la de El Juli con este mismo toro. Pero lo mató fatal. Lo demás, aburridísimo. Y lo de Cayetano intolerable.
Madrid. Plaza de Las Ventas. Martes 25 de mayo de 2010. Vigésima feria y Corrida de la Prensa. Tarde calurosa con lleno total. Seis toros de distintas ganaderías. El primero, de La Quinta, muy en tipo Santa Coloma y vareado, justo de fuerza y muy noble, aunque soso. Segundo, de Núñez del Cuvillo, correctamente presentado sin mucho cuajo y astifino; careció de fuerza y se defendió por ello. Tercero, de Domingo Hernández, con algo más de cuajo, muy astifino y noble sin clase. Cuarto, de Victoriano del Río, muy bien presentado y noble pero con nula fuerza; fue muy protestado por ello. Quinto, de El Ventorrillo, bien presentado y noble pero sin fuerza ni clase. Y sexto, de Cortés, de feas hechuras y arremangado de pitones, muy manejable pero blando. El Juli (cobalto y oro): tres pinchazos yéndose, media estocada y cinco descabellos, aviso y silencio; dos pinchazos yéndose, estocada casi entera y dos descabellos. Miguel Ángel Perera (añil y oro): estocada, silencio; pinchazo casi entera desprendida y dos descabellos, aviso y silencio. Cayetano (verde esperanza y oro): dos pinchazos, estocada atravesada que hizo guardia y descabello, leves pitos; dos pinchazos y estocada caída. Leves pitos que le acompañaron al abandonar el ruedo. Muy bien en la brega Álvaro Montes. Y en palos Joselito Gutiérrez y El Niño de Leganés. En una barrera de sombra, presenció la corrida S.A.R. La Infanta Elena a quien los tres espadas brindaron sus primeros toros.
Esta primera cita de lujo de la feria, nada menos que la Corrida de la Prensa, no se debería haber organizado tan a favor de los participantes por aquello de que, al elegir cada uno los toros que mejor les parecieron, se corría el riesgo que no valiera ninguno. Como así fue salvo el que abrió plaza, de la Quinta, muy especialmente pedido por El Juli en su afán de hacer el gesto que suponía enfrentarse a una res de procedencia Santacoloma. Pero fue el caso que este animal fue tan noble como una monja, por nada amargo y, si se mantuvo entero, fue por la ajustada lidia que le dieron. Y si pareció mejor de lo que fue, se debió a cómo lo toreó Julián López, perfectamente bien en sentido creciente aunque con los del 7 sistemáticamente a la contra sin que el resto de los espectadores osaran censurarles ni aplaudir al gran torero como mereció. Total, la única buena faena de la tarde, nos la jorobaron los de siempre y, para colmo, El Juli falló estrepitosamente con la espada.





