Núñez del Cuvillo / El Juli, Sebastián Castella y Miguel Ángel Perera
Sábado, 26 de Junio 2010. Plaza de Algeciras, 4ª de Feria. Dos tercios de plaza. Seis toros de Núñez del Cuvillo, el sexto con el hierro de Núñez Benjumea, desiguales de presencia y de buen juego con matices. Nobles, primero y segundo. Se indultó el tercero, repetidor incansable, de nombre Lanudo, nº 74, de 496 kilos. Manso, el cuarto, complicado, el quinto y flojo el sexto. Saludó en banderillas Javier Ambel y Joselito Gutiérrez. Los tres espadas salieron a hombros.
El Juli, de obispo y oro, pinchazo y estocada contraria (una oreja). En el cuarto, estocada trasera (una oreja).
Sebastián Castella, de tabaco y oro, estocada trasera y caída (dos orejas). En el quinto, estocada tendida (saludos).
Miguel Ángel Perera, de verde y oro, dos orejas y rabo simbólicas. En el sexto, estocada que asoma, pinchazo, estocada y descabello (silencio).
Perera indultó un toro de Cuvillo que fue una máquina de embestir. Lástima que su paso por el tercio de varas no fuera modélico. Fue una suerte simulada. El picador marró, quizás de forma voluntaria, y Perera pidió raudo el cambio que, naturalmente, fue concedido por la presidencia. El animal estaba crudo, tenía casta y nobleza, de forma que el torero extremeño le hizo una faena muy larga. El toro, de nombre Lanudo, no se cansó de acudir a la muleta de Perera metiendo el morro por el suelo, fijo y con largura. Fue un toro sensacional. Sólo queda la duda de si un toro que no se ha picado debe ser merecedor del indulto.