TOROS. Crónica de la corrida de Azpeitia
Azpeitia: 3ª de feria
Una buena corrida de los Tornay para cerrar San Ignacio. Aguilar, fresco su papel de héroe y desafortunado con la espada, no redondea con el lote más propicio
Azpeitia (Guipúzcoa), 1 ago. (COLÎSA, Barquerito)
Azpeitia (Guipúzcoa). 3ª de feria. Casi lleno. Nublado. Llovizna durante la segunda mitad. Después del paseo, con los matadores destocados pero no las cuadrillas, se leyó en euskera primero y luego en castellano la proclama en defensa de la fiesta de los toros. La lectura fue subrayada por una ovación cerrada.
Seis toros de Manuel y Antonio Tornay. Corrida de buenas y variadas hechuras, bien armada y de buen juego. De noble son el sexto; buenos los tres primeros; paradito el cuarto, algo informal el quinto.
El Cid, de tabaco y oro, saludos y silencio. José María Manzanares, de carmesí y oro, una oreja y saludos. Alberto Aguilar, que sustituyó a Arturo Macías, de perla y oro, saludos en los dos.
ABRIÓ un toro flacote, bizco y abrochado, alto de cruz, colorado. Ni feo ni guapo. Trotón, ligero de pies, pronto a los cites, dos picotazos, apenas sangró. El Cid, elegante terno tabaco y oro, brindó a la gente. Lo vio claro. Dos estatuarios para abrir faena y cosidos con limpios muletazos bien volados con la izquierda. Pero al primer esfuerzo en serio se derrumbó el toro. Y aunque se recompuso enseguida, y sacó dulce y dócil son, la caída tan desparramada se dejó sentir.





