Escribano y Ureña por el podium
Nubles, dos terceras partes del aforo. Ambiente aficionado, un cambio con mañana. Toros de Victorino Martin.

Nada particular: no eran demonios, tampoco ángeles: el segundo no salto en el callejón pero se ofreció un vuelo tras la tablas, impresionante, hasta impresionar unos inútiles del callejón buscando salida donde no había siempre entrada. Hubo Victorinos quietos, el primero, otros a la espera los que correspondieron al bravo Rafaelillo.
Un aliciente de la tarde para los aficionados a platos raros era una confirmación de alternativa. En Nîmes estamos muy pendientes de alternativas, sobre todo de confirmaciones. Este domingo hemos celebrado la de Paco Ureña, de manos de Rafaelillo, Manuel Ecribano actuando de testigo*









