Dos toros de Zalduendo
Si se tiene memoria, hay toros que dejan recuerdo. Tomemos el “espacio Bilbao” en un “tiempo franja” de cinco años, los últimos cinco. De 2006 data una corrida de Zalduendo, espectáculo estelar de aquella semana. Ponce, El Juli y Eduardo Gallo. Fue corrida de ocho toros. De carambola: se devolvieron dos encallados en piso pesado. De Zalduendo los sobreros. Lo que hizo memorable la corrida fueron precisamente dos toros, no los sobreros, sino cuarto y sexto de festejo. Extraordinarios. A toros de esa categoría se les llama de siempre toros de bandera. En el ascensor del Ercilla, de vuelta de los toros, Felipe Lafita, ganadero muy competente porque sabía torear muy bien y era arquitecto, comentó que no recordaba haber visto embestir con tanta clase a dos toros casi seguidos dentro de una misma corrida. Y llevaba viendo toros más de medio siglo.
Un arquitecto tiene del espacio un sentido propio. Y los toreros también. Ese curioso punto de coincidencia hacía de Lafita voz autorizada. Su ganadería de El Torreón pasó a manos de César Rincón hace unos diez años y también ahí salen toros extraordinarios. No tanto como los dos de Zalduendo del año 6. Un año después de la exhibición, Fernando Domecq Solís, que es el ganadero de Zaduendo, fue invitado a volver a Bilbao.





