Dos notables faenas del torero de Arles, a hombros en Lachepaillet. El Juli, en su son de siempre, no remata con la espada. Buena corrida de La Quinta
Bayona (Francia), 4 sep. (COLPISA, Barquerito)
Bayona (Francia). Sábado, 4 de Septiembre 2010. Feria del Atlántico (1ª). Lleno. Anticiclón: templado, soleado.
Seis toros de La Quinta (Álvaro Martínez Conradi). De buenas hechuras. Tercero y quinto, cinqueños, fueron los de mejor condición. Nobles pero algo apagados los seis. El cuarto, asaltillado, bruscote. Bueno el sexto, que murió de bravo.
El Fundi, de blanco y azabache, saludos y silencio. El Juli, de añil y oro, silencio tras un aviso y vuelta al ruedo. Juan Bautista, de azul mahón y oro, oreja y oreja tras un aviso.
Una corrida de santacolomas de La Quinta. Salió encastada. Un punto apagada. “Sosos”, dicen los toreros. Los tres toros mejores del envío embistieron despacito. Eran cinqueños dos de ellos: un tercero cárdeno lucero y calzón, astifino, vuelto de pitones, con el perfil apajarado clásico del toro de Buendía, y un quinto cabezón y rizado, muy de otro porte, corto de cuello y con culata generosa. Juan Bautista, muy firme toda la tarde, se acopló tranquilo con el uno; El Juli le dio fiesta buena al otro. Sólo que Juan Bautista tiró sin puntilla al tercero, y de estocada perfecta; y El Juli pinchó antes de precipitarse con una estocada trasera que precisó de dos golpes de verduguillo. Al recibir al quinto, El Juli resbaló en la cara del toro y cayó de espaldas a su merced. José Manuel Zamorano, sustituto del herido Luis García, sacó desde la tronera el vuelo del capote que evitó la cornada.





