Gran corrida en conjunto, triunfo muy en profesional de El Cid, saldo desfavorable para Diego Urdiales –dos avisos en cada toro- y un quite magistral de Morante por chicuelinas
Logroño, 20 sep. (COLPISA, Barquerito)
Logroño. Lunes, 20 de Septiembre 2010. 2ª de San Mateo. Casi tres cuartos de plaza.
Seis toros de El Pilar (Moisés Fraile). Corrida de sobresaliente porte y notable remate. De excelente nota tercero y cuarto. Con clase el primero; bondadoso un sexto dócil. Falto de fijeza el cuarto. Con temperamento bravo el quinto, que derribó en varas.
Morante de la Puebla, de azul marino y oro, una oreja y pitos. Diego Urdiales, de verde botella y oro, saludos tras dos avisos en los dos toros. El Cid, que sustituyó a Cayetano, de azul pavo y oro, una oreja en cada toro.
SALIERON dentro de una espléndida corrida de El Pilar dos toros de bandera: un Medilonillo colorado que se jugó de segundo y un Renacuajero negro que hizo tercero. Si se hubieran jugado en la segunda mitad de corrida y no en la primera, la gente habría salido de la plaza toreando. O embistiendo. El porte esbelto y algo acaballado se ha hecho emblema de la ganadería de El Pilar. El tercero, único negro del envío, sacó al galopar de salida un estilo propio del juampedro clásico. Los demás asomaron con un tranco más pesado. Al quinto, de formidable descaro, el más alto de los seis, le pegaron de salida una ovación. Lo más llamativo del bravo segundo fue la blancura de sus palas y pitones, que parecían de marfil. En la recién jugada feria de Salamanca un toro colorado de El Pilar, de lámina casi idéntica a la del segundo de estos seis de Logroño, acaba de ser galardonado con el premio oficial del Toro de Oro. En las dos bazas ha andado por medio El Cid. De rebote: en Salamanca, y con el “toro de oro”, en sustitución del herido Manzanares; en Logroño, como remplazo del convaleciente Cayetano. Los catadores discutirán en Logroño cuál de los dos mejores de este envío de El Pilar puntuó más. En fijeza ganó el tercero, el de El Cid, y hasta en docilidad; en combatividad, el segundo, de llamativa codicia. La codicia parece más propia de los toros bajos de agujas que de los altos de cruz, pero las reglas tienen su excepción. Ésta misma. A manos de Urdiales fue ese toro tan codicioso.