Evidentemente, si ayer nos lamentábamos de haber presenciado un mal encierro que nos dejo el desagradable sabor de una tarde gris, taurinamente hablando, hoy fue la otra cara de la moneda, pues el encierro de La Carolina, en líneas generales, fue bueno, permitiendo muchas pasajes interesantes de la corrida. Además, con una bella presencia tanto por pinta, cuajo y pitones de respeto. Se perfila como firme aspirante al trofeo de mejor encierro.
En cuanto a los alternantes, quiero principiar por Juan Solanilla quien en su segundo dio una clara demostración de excelsas virtudes para el arte del toreo, pues en su faena al último de la noche, tuvo arte, clase, vistosidad, donosura y en fin varios ingredientes que la hicieron importante. Desafortunadamente no la pudo colofonar con la espada y recibió un aviso, pero estas situaciones injustas suelen ser de común ocurrencia., Sin embargo, estamos seguros de que estamos frente un futuro valor importante de la torería colombiana que tanto necesita nuestra fiesta brava.





