Bitácora. Madrid. 24 de marzo. 2020
El nombre del barrio donde vivo ha venido cambiando de particular manera. Palacio, Madrid viejo o Viejo Madrid, Austrias, la Cebada y ahora Latina, creo que impropiamente. Como sea. Casco antiguo o primitivo, dentro de la cerca barroca y con restos de murallas cristianas y almohades.
Pasado moruno o medieval. En un radio de apenas doscientos metros de casa tengo, transformadas en templos cristianos, dos mezquitas mayores, San Pedro el Viejo y San Nicolás de los Servitas. En mi opinión, el alminar mudéjar de San Pedro es más puro que el de San Nicolás. No el templo adosado. La fachada de San Pedro que rinde a la calle del Nuncio es un auténtico pegote de pastiche. La trasera, en la curva mayor de la calle Segovia, es de cartón piedra.








