Diario EL PAIS.
Juan Bautista sale a hombros de Las Ventas tras cortar una oreja en cada toro.- Su actuación fue meritoria, pero no suficiente para merecer tal premio
Juan Bautista salió por la puerta grande porque cortó una oreja en cada toro, y una y una son dos, que son las necesarias para que un torero vea la calle de Alcalá a hombros de los capitalistas. Pues muy bien; que lo disfrute con salud. Pero que no se deje engañar. Su actuación fue meritoria, pero no de puerta grande. Ni por asomo. No hubo faena de categoría, no hubo conmoción ni tarde de arrebato general. No. Hubo, eso sí, un torero ilusionado, que buscó el triunfo con ahínco, que superó con ventaja la noble sosería de su lote, y que protagonizó pasajes muy estimables. Pero, no; Juan Bautista no redondeó una actuación de la categoría suficiente para ser elevado a hombros -el primero en todo el ciclo isidril- y gozar de las mieles que ello supone.
Esta situación vuelve a poner de manifiesto la obsoleta e incomprensible costumbre de las dos orejas en esta plaza, que dice ser la primera del mundo y permite injusticias como la de ayer. Para ser la más importante, debe ser la más exigente, y, que sepa, una oreja en cada toro no es, en principio, baremo suficiente que evaluar un triunfo único.
Es una pena que esta china le haya tocado a un torero modesto que lucha por salir de la zona de nadie en la que se encuentra, pero así de dura es la realidad.
Quede constancia, no obstante, de que Bautista manifestó una extraordinaria voluntad de triunfo, y embebió por momentos la embestida de su áspero primero en una labor correcta. Mejoró en el quinto, al que banderilleó superiormente Curro Robles, y lo metió en la muleta en una faena decidida y airosa, pero falta de peso y hondura. Mató bien las dos veces, y, ya saben, a hombros...LEER MAS