
Presentación de carteles por todo lo alto
Informa RUBÉN DARÍO VILLAFRAZ
@rubenvillafraz
Mucho es el esfuerzo que se está haciendo por llevar a buen puerto lo que significa en estos duros momentos que atraviesa el país organizar una feria taurina de la simple catadura que implica la de la Sultana del Mocotíes. Si señores, labor a reconocer pues no son “dos churupos” los que se ponen en juego, y más en estos tiempos de hiperinflación y zozobra social. Vaya tela dirían por allí.
Son tres corridas y una novillada las que mantienen en el abono los hermanos Santana, cuya cara visible es Johan, pero quien atañe las relaciones publicas es a Franklin, quien sin pesárselo dos veces, se han convertido en la tabla de salvación del serial taurino tovareño por suerte, obra y gracia, para bien, -algo que adolecen otras de mayor catadura y trascendencia- pues antes que nada está asegurado el respaldo económico, elemento fundamental y del cual muchos han “pinchado” y se han estrellado, tanto en épocas buenas como en las malas.







