Corrida desigual que venía de favorita tras su éxito de 2022
Leo Valadez firma los mejores momentos y la mejor faena
Discreto Rafaelillo
Escribano, mal con la espada, descentrado.
Pamplona, viernes, 7 de julio de 2023. (COLPISA, Barquerito). 3ª de feria. Nublado de partida, soleado y templado luego. Lleno. 19.500 almas. Dos horas y diez minutos de función. Seis toros de "La Palmosilla", desiguales de presencia y juego, tres cinqueños y tres cuatreños.
Rafael Rubio, Rafaelillo, silencio en los dos. Manuel Escribano, silencio tras aviso en los dos. Leo Valadez, de México, silencio y silencio tras aviso.
DOS HORAS Y PICO antes de la corrida cayó en Pamplona una tromba de agua que amenazó suspensión. A las cinco de la tarde dejó de llover, pero estaba muy nublado. El ruedo se había cubierto con una lona impermeable después del apartado. Se había retirado de noche parte de la arena adicional que demandan las corridas de rejones, como la de la víspera. A la hora del encierro estaba impecable el piso a pesar del diluvio que obligó a suspender los rejones después del arrastre del quinto toro. Un selecto grupo de operarios, apenas docena y media, entre ellos la brigada de areneros de Pamplona al completo, recogió la lona con una destreza fuera de lo común y la ayuda de una sencilla máquina rebobinadora. Luego, se barrió a conciencia el ruedo. Ni un charco. Como una alfombra. Como si no hubiera caído ni una gota de agua.







