Corrida de Nuñez del Cuvillo , buena presentación, 483-485-462-520-525-515 kilos (o no era la misma báscula que ayer, o, sentado en el mismo sitio, de un día a otro mi visión...o, a la manera de Marcel Pagnol, eso depende del peso de un kilo). Vuelta al extraordinario cuarto, bronca al quinto, silenciados los otros, no hablaremos de unos aplausos al segundo un manso distraído por añadidura. Derribaron segundo y sexto.
Sol y algo de aire molesto. Casi lleno. Público alegre al volver las figuras. Alejandro Talavante supliendo la ausencia de José Tòmas.
Las faenas de Julio Aparicio: fuga y marcha triunfal o las dos facetas del artista.
JULIO APARICIO, de azabache arzobispado. Buena estaocada, silencio silencioso y unos pitos. Estocada atravesada eficaz: dos orejas. Un tipo de extraño a la salido de los toriles y Julio empezo a dudar, el quite por chicuelinas ajustaditas ofrecido por Castella enseño que el toro de nombre Pesado, no lo era.
El matador de turno no quiso saber nada. Cuando las puertas dejaron libre el acceso al ruedo de Ropalimpia, un cuarto bonito, o salia otro Julio o un milagro a cargo de santo Bernardin pero rabioso, agresivo el maestro hizo todo menos arrastrar el cadáver. Al brindar a dos señoras en sillas de ruedas recogió los primeros aplausos, despuès, de rodillas o de pié toreaba de verdad este otro Aparicio, entregado, dibujando un toreo de lujo.
Buen chico el toro iba y volvía, en resumen un auténtico bonbòn.
Mi vecina, una que no gusta los artitas quiso convencerme que el Ropalimpia, en otros manos , Ponce o Juli o Castella ... siempre vivo.
SEBASTIEN CASTELLA de lila y oro. Estocada algo baja: oreja. Pinchazo y estocada letal: ovación y saludos.
El primero distraìdo y manso, el otro, sin clase, ni motor, parado no servía para nada. Muy curioso el respetable muy duro con Castella, hasta unos pitos inmerecidos: así se alivian los mediocres .
ALEJANDRO TALAVANTE, verde fluo y oro. Pinchazo, media, descabello, aviso: enorme ovaciòn y saludos en el centro.. Media atravesada, tres pinchazos, dos descabellos: en mi pueblo dicen que si mi tía tenia ...seria mi tío, el dìa que Talavante matará sus toros se consagraran sus talentos. Rígido, hierático, como ausente Alejandro, en su primero, iba, esperaba, conducía como encerrado en sus propios sueños que parecen apartar le de la muchedumbre, de la tensión, del miedo que sube por las gradas.
Es como si vivía la fase en porvenir, como si la presente no le importaba.
La actuación de su segundo, Cochonero de cinco años y medio, precioso jabonero, se acabó en varas, donde no fue castigado. Se paró y nada.