Pisando los talones de la feria del arroz en Arles, se perfila y acicala sus armas la de Nîmes. Las antiguas murallas se disponen a susurrar la Historia a las orejas de los que saben o quieren escuchar el tiempo, el inexorable tiempo y los hombres magullaron estas piedras venerables que resistieron a todos los invasores y no se dan por vencidas. Hasta hoy. A los XXII siglos confiesan sus centurias y sus ganas del futuro. El Emperador AUGUSTE, HADRIEN y HENRI el PIADOSO después quisieron que la Cité galesa sea digna de Roma. Hoy el Coliseo sobrevive gracias a su historia, a todas la músicas y a los toros.
Los toros, en todos sus aspectos, siempre corrieron en Nîmes pero la primera corrida ''à la mode espagnole'' data solamente del año 1853, acudieron 30.000espectadores. En la última tercera parte del siglo pasado la ciudad volvió a conocer la fama internacional bajo el efecto del duo Bousquet/Casas, hasta llegar a ser un evento ineludible comparable al Roland-Garros o al Festival de Cannes para todos los que que quieren y deben llamar la atención. No importaba el toro o el torero pero la foto con el torero sí, con unos ganaderos o apoderados. Con los toros muy pocos, por supuesto.







