Los toros son la única pasión que tengo en la vida. La plaza es el espacio en el que me siento realmente feliz. Amo esta fiesta, por eso, lo ocurrido ayer en La Macarena me dolió. Me dolió que el maestro Rincón creyera que la fuerte protesta del público pasaría a la agresión física. Me dolió que la empresa se sumara a los miedos del Maestro y montara ese triste espectáculo para su salida.
La corrida no salió bien. Los de Las Ventas no cumplieron ni en presentación ni en comportamiento y la doble condición de ganadero y periodista asumida por César Rincón, molestó a los espectadores porque sus apuntes no coincidían con lo que ellos veían.
Llegaron entonces los pitos, los gritos reclamando respeto para esta plaza, la pancarta frente al ganadero “Si no hay TORO, nada tiene verdad ni valor”, y llegó el miedo.








