Casi tres cuartos de entrada. Sol, nubes, unas gotitas y el negocio funcionó , olvidando la crisis: los vendedores ambulantes propusieron sombreros, bebidas frescas, garapiñadas, papas, bolsas de basura de tipo poncho.
Los toros, de Fuente Ymbro: bien presentados, decepcionantes en varas bien o mal ejecutadas, mansos menos los quinto y sexto. En una palabra un festejo breve, dos horas todo incluido y la gente tan contente de volver a casa o a la fiesta. Lo bueno , por varios motivos, fue cuando la corrida de la víspera: toros grandes y bravos, y era ayer... quitando el primero aunque precipitado, y el quinto para justificar el adagio, supongo. Este lote no dejara buenos recuerdo, malos tampoco: esta ya encerrado en el olvido.









