Ignacio Peyró (La Gaceta 16-10-2011)
No sólo es el torero de la elegancia, del poder y del arte, también el torero de todos los récords. Enrique Ponce (Chiva, Valencia, 1971) acaba de ser nombrado hijo adoptivo de la capital levantina y ha sido distinguido por la Asociación Española contra el Cáncer por haberse jugado la vida en más de trescientas ocasiones a fin de recaudar fondos para dicha benemérita institución. Sobre este Premio Vida recién recibido de manos de la princesa de Asturias, Ponce recalca la satisfacción de haber podido colaborar en tan amplia medida, al tiempo que agradece que sus compañeros se hayan volcado “siempre” cuando él les ha llamado. En estos días, antes de hacer las Américas, Ponce hará el próximo 18 en Jaén sus últimas faenas de la temporada en España.
Este es el tiempo de los reconocimientos, maestro: el Premio Vida, la condición de hijo adoptivo de Valencia…
- Son premios que me llenan de satisfacción. El cáncer es una enfermedad muy presente en la sociedad y el verdadero premio es haber podido colaborar. En cuanto a ser hijo adoptivo de Valencia, es un honor muy bonito, ya que soy y me considero valenciano, y este reconocimiento se suma al que ya tuve en mi Chiva natal. Además, en estos tiempos es siempre reconfortante que se reconozca a un torero, porque implica también el reconocimiento del toreo en general.